Ten cuidado con el hechizo

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viernes, 8 de febrero de 2013

El reto de ser mujer...

El desafío de ser mujer en esta vida creo que es el mas grande de todos.

Imaginate a una persona que tenga que desempeñar 5 o más  roles casi al mismo tiempo y todos los días de su vida, y sobre todo, que deba hacerlos bien, de lo contrario, se arriesga a ser tildada de fácil, mala madre, mala hija, mala novia, mala mujer y otros calificativos parecidos. No parece fácil.

No es que sea feminista, solo soy mujer y soy consciente de lo prejuiciada que está la sociedad con respecto a nosotras, lo peor de todo, es que somos precisamente nosotras las causantes en su mayoría de tales prejuicios. Nosotras les inculcamos a los niñ@s a maltratarnos, a avasallarnos, les enseñamos que el modelo de ser humano es ser hombre, no mujer, les enseñamos que somos débiles, y muchas veces, les inculcamos que no servimos más que para casarnos y ser fieles.

Sí, es una gran mentira, es tan grande y falsa como la Religión, pero bueno, con eso vivimos a diario.

No es cierto que seamos el sexo débil, no es cierto que queremos ser como los hombres, ¿por qué querría una mujer ser como un hombre? ¿con qué objetivo querría una mujer cambiar su espectacular sensibilidad por la muy simple y tosca testosterona ?

No es cierto que Dios es hombre. ¿Por qué el macho siempre adelante? ¿Por qué el Dios omnipotente, todopoderoso, universal, el Alfa y el Omega, el único amoroso es hombre? Por qué mandó a su hijo y no a su hija? ¿O es que no somos todos y todas sus hijos? ah, y lo que le encuentro menos lógico: ¿Por qué la Biblia fue escrita sólo por hombres? La biblia, resultó ser el instrumento perfecto, eficiente y efectivo para instaurar el sistema de superioridad del hombre sobre la mujer. Tanto así que, después de más de dos mil años, las mujeres siguen sometidas a ese Dios, no importa lo estudiada o lo rústica que sea, casada, soltera, bonita, fea, gorda, flaca, negra, blanca, amarilla, todas, absolutamente todas, acuden a la iglesia a adorar a ese dios, a escuchar a ese padre y a arrodillarse pidiendo perdón por sus pecados. Si, ya sé, algunas dejarán de seguir leyendo mis notas por escribir esto, y más de una me dejará de hablar. Es blasfemia lo que escribo aquí. Inconcebible. Ateísmo puro.¿Cómo puedo atreverme a criticar de Dios? y mucho menos cuestionar el hecho de que mandó a un hombre como su hijo y el pequeño detalle de que él mismo es un ser masculino? 

Lo que queremos no es ser "como los hombres", puesto que ellos no son ni el centro del universo ni el modelo perfecto a que aspira un ser humano, lo que queremos es que nos traten como seres humanos, la igualdad no consiste en elevar de rango a nadie, en este caso, al género femenino, la igualdad aspirada es simple y llanamente despojar al género femenino del sometimiento social, cultural, religioso, económico, político, familiar.

En algunos países aún se encuentra legislado el adulterio, éste como delito cometido por una mujer casada y la sanción además del repudio social y la pérdida de sus derechos familiares es la cárcel. Para el hombre, es el amancebamiento y su castigo es casi un llamado de atención a la par del de la mujer. Eso, sin contar a los países islámicos, quienes con sus leyes religiosas viven varados en el tiempo, con la bota en la cara de la mujer, despiadada, pública y oficialmente.

La igualdad en la diversidad, la igualdad de acuerdo a la naturaleza de los géneros es lo que se quiere. 

No se confundan algunos varones con esta igualdad, queriendo que la mujer cargue hasta con sus gastos, eso no es igualdad. Antes de alegar la "igualdad" de la mujer cuando pagan la cuenta de un restaurante  piensen en que lo único fácil  que hacen, es pagar, no es que sea una carga social, es simplemente tener un poco de gentileza con una dama.

Un verdadero reto ser mujer, digo mujer, con todos mis defectos y virtudes, amores y deseos, hormonas y humores, calidez y frialdad.-